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Dormir a nuestra hija temprano nos salvo a todos

Antes de convertirnos en padres, veíamos a los hijos de nuestros amigos en las fiestas y reuniones de noche. En ese momento nos dábamos cuenta como algunos niños morían de sueño antes de las nueve de la noche y otros niños que podían aguantar hasta la madrugada sin dormirse y nosotros quedábamos impresionados. Y así cuando la princesa nació preferimos que fuera una niña que durmiera tarde (porque imaginábamos que así seguiríamos con nuestra vida “de antes”, ya saben, “seguir saliendo de noche”).

Durante los primeros 10 meses de vida dejamos que ella durmiera casi a la misma hora que nosotros, en ocasiones más allá de media noche. Por una parte, el no tener una rutina y un horario para acostarse parecía ser muy cómodo, es decir, podíamos salir a cenar después del trabajo o hacer las compras sin preocuparnos por la hora.

De los 6 a los 10 meses nuestra niña dejó de crecer y se quedo estancada en 65 cm por varios meses en un periodo que se supone los niños tienen un ritmo acelerado de crecimiento.

Entre las recomendaciones que nos hizo la especialista que lleva su caso (la Dra. Mafer) fue comenzar a dormirla temprano (alrededor de las 8:00 pm) pero, ¿qué tiene que ver el horario en el que duerme con su crecimiento? Se ha observado que la hormona de crecimiento tiene sus picos de actividad después del anochecer y por ello es importante que el anochecer encuentre a los niños dormidos para que esta hormona pueda trabajar de la forma más eficiente, también existen estudios como el de la Universidad de Helsinki que hablan de una estrecha relación entre la calidad del sueño y el desarrollo neurológico y endocrino.

Inmediatamente después de salir de nuestra primer consulta comenzamos con las recomendaciones. La forma que encontramos para instaurar una hora de dormir fue apoyarnos con una rutina de sueño, la cual comenzaba cenando siempre a las 6:30 pm (antes me hubiera parecido una locura cenar tan temprano), de ahí sigue un baño con agua tibia, vestirse con su pijama y pañal de noche, leemos un cuento (ella acostada en su puff de dinosaurio) y un poco de leche de mami para dormir.

Siendo sinceros no pensábamos que fuéramos a tener resultados tan pronto, a los días ella comenzó a pedirnos su rutina y a sentir sueño a la hora que le tocaría dormir.

Acostarla temprano fue una ayuda enorme para nuestra salud mental. Ni siquiera nos habíamos percatado de lo cansados que estábamos de nuestra rutina anterior; que ella durmiera más temprano nos permitió volver a ver series por la noche, pedir cena a domicilio o simplemente tener un tiempo para nosotros solos.

Después de un par de meses comenzamos a recuperar poco a poco la talla y a sentirnos más cómodos con la nueva rutina instaurada. Cuando miro en retrospectiva, no se cómo sobrevivimos aquellos primeros meses, definitivamente los bebés necesitan dormir temprano y respetar sus horas de sueño fue nuestro aprendizaje de padres primerizos.

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¿Por qué no he llevado a mi bebé al cine?

Antes de que la princesa llegará a nuestras vidas el papá geek y yo eramos realmente amantes del cine. Nuestra idea de cita ideal era hacer una hora de fila para un estreno de media noche (sí, aun con lugares numerados) para disfrutar de las películas antes que nadie, cenar hot dogs y nachos parecía un sueño, pero todo esto cambio a la par de que nos aventuramos en la paternidad.

Nuestra última película en el cine antes de ser padres fue “Solo: A star War story” , tenía ya 40 semanas de embarazo y les tengo que confesar que dormí más de la mitad de la película, cinco días después nació nuestra niña y con ella nuestras salidas al cine terminaron. Cuando comento con otros padres que aún no la hemos llevado al cine en algunos casos comentan: “¿pero lo han intentado? es que algunos niños ni lloran y te dejan ver toda la pelicula” “mi niña fue a los tres meses y estuvo muy tranquilita, se durmió todo el tiempo”.

Pero la verdad es que mi niña no ha ido al cine porque tenga miedo a que llore y moleste a los otros espectadores, claro que los demás son importantes, pero lo hago por ella.

Son un par de puntos, los que nos han hecho tomar la decisión de esperar un poco antes de compartir la experiencia con ella:

Los niños menores de dos años no deben ser expuestos a pantallas

La Academia Americana de Pediatría (AAP) lo deja muy claro: Los menores de dos años no deben estar expuestos a pantallas (televisión, tablets, celulares y obviamente salas de cine), los menores de 18 meses ni siquiera prestan atención al programa en si, por capacidades cognitivas no son capaces de seguir la secuencia y los diálogos del programa. Además de que la exposición prolongada a estos aparatos tiene repercusiones en su desarrollo cognitivo, como en la atención y la creatividad.

Nuestra intención de crianza era cero pantallas y durante los primeros meses fuimos muy estrictos con eso, de tal modo que ni siquiera veíamos nuestras series de superheroes si ella se encontraba despierta, poco a poco le hemos permitido un poco interactuar con un que otro programa para niños previamente seleccionado por nosotros. Cuando cumplió sus 18 meses ella mostró por si sola el interés y aunque preferimos pase su tiempo en actividades creativas y de exterior, le hemos permitido ver un episodio al día de alguna caricatura.

Un episodio de la mayoría de las caricaturas dura 25 minutos a lo mucho, una película dura generalmente 1 hora y medio o más, eso es mucho más de lo recomendado incluso para niños de entre 2 y 5 años.

El sonido sobrepasa los decibeles permitidos en niños pequeños

El sonido tiene como unidad de medida los decibeles (Db) y un bebé no debe exponerse a sonidos mayores a 80 Db y el sonido de una película puede llegar a los 120 Db, exponer a un bebé o niño pequeño a ruidos fuertes durante periodos prolongados trae repercusiones tanto físicas (dañando directamente los tímpanos) como psicológicas (estrés, irritabilidad, etc.) la recomendación es no llevar a menores de tres años al cine y con ello evitar exponerlos a sonidos fuertes.

19 meses después de convertirnos en padres fuimos a ver una película en el cine, este rencuentro con las salas de cine me hizo confirmar nuestra decisión de esperar hasta después de los tres años; sin ser una sala especial el ruido era tan fuerte que sentía vibrar mi asiento. ¿Extrañamos el cine? claro que sí, quizá ya no sintamos que esta muy pequeña para quedarse con alguien mientras salimos y eventualmente salgamos como antes, pero aunque me muero por ir con ella a los estrenos de Disney se que podemos esperar un poco más.

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Viajando en avión con bebés y niños pequeños

Cuando la princesa tenía 3 meses hicimos nuestro primer vuelo (¡¡nosotras dos solas!! porque siempre he sido muy atrevida para estas cosas) en esa ocasión escribí nuestra experiencia y la pueden leer aquí.

Después de ese primer vuelo, hemos tenido algunos otros y nos hemos hecho casi unas expertas en viajes (y digo casi, porque si algo he aprendido en este tiempo es que los niños son impredecibles). En la entrada de hoy quiero enumerar algunos Tips para viajar con bebés o Toddlers:

1. Olviden la regla de 100 ml

La comida de bebés queda exenta de la regla de no llevar líquidos mayores a 100 ml en el equipaje de mano y eso significa que podemos llevar agua, papillas y otros snacks para que nuestro peque coma durante el vuelo y hacer más placentero el viaje para todos.

2. Snacks y más Snacks

Lleva más snacks de los que podría requerir. Yo suelo llevar pancakes de plátano, huevo, avena y alguna otra verdura (zanahoria, betabel, espinacas, etc). Además de galletitas caseras, puff comerciales como los de Happy Baby o papillas en bolsita , existe más de una opción saludable y confiable en el mercado, sólo nos toca leer etiquetas.

3. Prepara actividades entretenidas

Piensa que no sólo tendrán que esperar en las horas de vuelo, también podría aburrirse en la sala de espera o comiendo en restaurantes. Procura al menos tener un juguete nuevo (no tiene que ser costoso, el efecto novedad será nuestro aliado en el momento que más lo necesitemos). Te muestro lo que contenían las bolsitas de actividades que preparé la última vez para la princesa:

4. Vigilar los horarios

En medida que sea posible intenta que sus horarios de sueño coincidan con el vuelo, los sonidos del avión son un ruido blanco natural que en la mayoría de los casos termina por dormir al bebé y más cuando precisamente coincide con sus horarios de sueño; trata de sacar provecho a eso. En un día de moverse entre aeropuertos y vuelos, procura que cumplan con sus siestas o por lo menos momentos tranquilos de descanso.

5. Anticípale que pasará

Explícale que viajarán y que tendrán que estar en un avión, muéstrale imágenes de aviones y cuando pase un avión en el cielo señálenlo. Incluso con niños muy pequeños saber qué sucederá les da tranquilidad.

6. Lleva un botiquín básico en la pañalera durante el vuelo

En nuestro último vuelo la princesa comenzó a sentirse mal y por suerte llevaba mi botiquín conmigo, así que pude medir su temperatura y enterarme que tenía fiebre y tratarla en ese momento con la medicina que su pediatra le ha autorizado para esos casos. ¡No quiero imaginar qué hubiera pasado en casi 3 horas de vuelo sin poder atender su fiebre!

Viajar con niños pequeños es una incertidumbre y, como todo en la maternidad, cuando parece que tenemos todas las respuestas nos cambian las preguntas.

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Nuestra Torre de aprendizaje

La torre de aprendizaje es un material Montessori que permite que los pequeños se involucren en actividades del hogar que de otra manera hubieran quedado lejos de su alcance.

Alrededor del cumpleaños número uno de la princesa, comenzó a mostrar interés por colaborar en la cocina. En un principio la sentaba en la encimera y ella me iba pasando los ingredientes, como evidentemente esto no era lo más seguro, buscamos tuviera su propia torre de aprendizaje.

Platiqué con el abuelo y Papá Geek sobre este material y en cuestión de semanas el abuelo creó esta maravilla:

La ha hecho plegable para poder guardarla fácilmente y recuperar el espacio en la cocina
Plegada cabe perfecto entre la pared y el refrigerador
Esta es la tabla de soporte donde ella se para, esta pensada para que cuando crezca un poco más la podamos bajar.

Sinceramente quedé muy feliz con los resultados, para el abuelo fue un proyecto emocionante, constantemente nos compartía sus avances o preguntaba el parecer.

El día que se la presentamos, la princesa se mostró temerosa, pero no tardó en darse cuenta de lo mucho que le facilitaría las cosas esta nueva herramienta, ahora quiere estar todo el tiempo arriba de su torre.

La imitación juega un papel importante en el desarrollo de los niños y es justo en esta etapa (alrededor del año y medio) que los pequeñines se muestran más deseosos por imitar a los adultos. Me parece fundamental crear espacios seguros para que ellos puedan seguir experimentando y descubriendo el mundo desde lo más cotidiano.

A veces en lugar de ayudar a cocinar, aprovecha para probar la comida antes de que llegue al plato.

Esperen en el futuro algunos post de cómo integrar a los pequeños en los labores de la cocina y más experiencias usando la torre de aprendizaje, aún nos queda mucho para sacarle provecho.

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10 regalos ideales para bebés de 1 año

Por fin llegó el primer cumpleaños de la princesa y yo estuve investigando ¿qué regalos son los más aptos para continuar promoviendo su desarrollo? Quiero compartir con ustedes los objetos que me parecieron interesantes y útiles para bebés de un año.

1- Rompecabezas de Resaque o de una sola pieza

Le ayudan a desarrollar su coordinación ojo-mano, además de promover la inteligencia espacial. Para ellos implica todo un reto, al principio los niños no prestan la mayor atención a la imagen que forman los rompecabezas, por eso y entre otras cosas es preferible empezar con este tipo de materiales.

2- Libros para niños

Ya sean del tipo Quiet book ,libros de cartón grueso, plástico o tela todo niño debe tener un espacio de lectura. Yo empecé a notar como con 11 meses la princesa comenzó a mostrar interés cuando le leímos cuentos, incluso ha comenzado a señalar a los animales en sus libros. Evita comprar libros de personajes de caricaturas o películas infantiles, esos libros llegaran solos (tenlo por seguro).

3- Bloques de construcción

Los bloques tienen un sinnúmero de beneficios para los niños; favorecen el pensamiento lógico, la creatividad, la resolución de conflictos, estimulan la motricidad fina, además de que los ayudan a entender conceptos básicos matemáticos como volumen, tamaño, seriación, conteo, entre otros.
Existen bloques de varios materiales: tela, suaves o rígidos, de madera, etc. La elección de los bloques perfectos dependerá de los intereses del niño.

4- Juguetes para desplazarse

Los primeros pasos suelen aparecer alrededor del primer cumpleaños (meses antes o después), los juguetes para empujar o jalar estimulan el desarrollo de la marcha y de algunas áreas del desarrollo motor grueso. Actualmente están desaconsejado el uso de andaderas pero podemos optar por juguetes para desplazarse en los que el niño no se vea forzado a adquirir ninguna posición, como los de arrastre o carretillas para empujar.

5- Crayones de bebé

Los bebés aún no desarrollan la pinza fina al tomar los crayones, por lo que actualmente podemos encontrar una variedad considerable de ceras generalmente no tóxicas y pensadas para ser manipuladas por los más pequeños. Algunos son simplemente más gruesos y otros tienen formas que permiten tomarlos con mayor facilidad.

6- Laberintos

Este tipo de juguetes tiene piezas de madera que deben moverse de un lado a otro a través de un camino de alambre no lineal, los laberintos desarrollan la coordinación ojo-mano.

7- Instrumentos musicales sencillos

Panderos, maracas, tambores, claves, castañuelas, etc. son algunos de los instrumentos que pueden ser fácilmente manipulados por los bebés y niños pequeños. No pretendemos que se conviertan en músicos expertos, más bien que nazca un interés hacia la música y comiencen a seguir ritmos.

Imagen relacionada

Melissa & Doug ¡Banda en una caja! (10 piezas)

8- Kit de limpieza a su medida

Los juegos de imitación permiten al niño desarrollar habilidades como la creatividad y destrezas manuales, el sentir la responsabilidad y control de su propio espacio fomenta su autoestima y hábitos de higiene. Nuevamente no pretendemos que realmente dejen limpio todo, es muy probable que suceda lo contrario y todo quede incluso más sucio, después podremos limpiar nosotros, ahora sólo nos toca darles libertad para explorar y jugar.

9- Picafuerte

Este juguete corresponde una serie de bolas o palos en una caja de madera con agujeros a los que el niño debe golpear con un martillo. Este juego estimula la coordinación ojo-mano, así como la relación causa-efecto. El picafuerte es un juego clásico que además de ser entretenido para los pequeños desarrolla muchas habilidades.

10- Torre de aprendizaje

Este material Montessori corresponde una banca con seguridad que permite a los niños involucrarse en las actividades familiares a la misma altura de manera más segura. Con la torre de aprendizaje pueden ayudar a mamá en la cocina o les facilita asear sus manos en el baño antes de comer. En Internet hay varias páginas que muestran cómo puedes elaborar tu propia torre incluso modificando bancos simples.

Espero que mi lista de materiales ideales para niños de un año (incluso un poco mayores) te resulte útil, no es una lista de objetos que tu niño TIENE OBLIGADAMENTE QUE TENER, no, esa no es la intención de esta publicación. Lo que pretendo es mostrarte alternativas que busquen promover su desarrollo y ustedes como padres escojan los materiales que más se adapten a la necesidades específicas de su niño.

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Nuestra historia con el reflujo

El reflujo gastroesofágico es un padecimiento común en los bebés, esto es cuando los bebés regurgitan la leche que han tomado. Todos los pequeñines sacan un poco de leche de vez en cuando y es totalmente normal, aunque algunos lo hacen en mayor medida que otros.

 


Esto lo tenía claro cuando la princesa nació, y verlo con tanta naturalidad hizo que tardáramos un poco en tener un diagnóstico.  Desde que nació sacaba un poco de leche después de cada toma y yo pensaba << Es normal, a todos los bebés les pasa>>, en un principio se lo atribuimos a nuestra inexperiencia para sacar gases, pero aun cuando mejoramos en nuestra técnica estas expulsiones de leche seguían sucediendo. 

A mediados del primer mes tuvo un vómito más explosivo y en esta ocasión incluso salió por su nariz. Ésta fue la primera vez que prendimos nuestras alarmas, pero decidimos tranquilizarnos y mantenerla en observación constante (no les miento, hice una bitácora en la que anotaba la hora de las tomas, lo que yo comía y si ella presentaba vómitos). Aun cuando seguía sacando leche después de cada toma, no volvió a tener un vómito tan exagerado hasta un día antes de su consulta del primer mes.

Era un sábado y yo estaba sola con la bebé (de las primeras veces que nos quedábamos solas) y mientras las cambiaba tuvo otra vez un vómito explosivo pero esta vez note un color amarillo. Lo consultamos con su doctora y ella lo vio como un episodio aislado, es decir, la niña seguía creciendo y no presentaba llantos incontrolables, descartando así un problema grave. Aun así nos pidió mantenerla en constante observación.

Todo continuó con normalidad (o lo que yo pensaba debía ser lo “normal”)  hasta que una noche, mientras la acostaba, tuvo otro vómito explosivo y en apenas un par de minutos otro más pero de forma violenta. Preocupados, llamamos a la pediatra, eran las 12:00 am y nos dijo que aún cuando casi cumplía los dos meses (literalmente le faltaban dos días) sospechaba del píloro y pidió que de manera urgente le hiciéramos una serie gastroduodenal. Entonces nos dio la opción de internarla o esperar esa noche en casa, decidimos esperar en casa con el entendido que si volvía a vomitar correríamos a urgencias sin consultarle nada. Durante la llamada no me explicó mucho sobre lo que sus sospechas significaban y tuve que recurrir a San Google (NO LO HAGAN NUNCA), quedé aterrada con la idea de que podría terminar en una sala de operación.

Llamamos al hospital en ese instante y nos hicieron una cita para el día siguiente a las 9 am, el detalle es que nos pedían la bebé tuviera un ayuno de seis horas. Ella ya se había dormido y en ese entonces dormía de corrido de 10pm y despertaba a las 6 am, así que para que no pasara tanto tiempo sin comer la desperté a las 3 am. Comió por apenas un par de segundo y volvió a quedarse dormida y aunque le insistía no logré que siguiera comiendo. Despertó a su hora habitual, esperando prenderse al pecho como siempre lo hacia y ahí comenzó el martirio, ella queriendo comer y yo sintiéndome horrible por no poder atender a su necesidad.

Después la larga espera llegamos al hospital y realizaron la serie, es una radiografía en la que se examina el esófago, estómago, etc. utilizando un líquido de contraste. Pasaron apenas segundos cuando la bebé ya estaba devolviendo todo el líquido. 

El estudio nos ayudó a descartar problemas con el píloro y esa misma mañana se le diagnosticó un reflujo grado tres. Considerando que existen cuatro niveles de reflujo, se trataba de uno alto.  Se le controló con medicación y, además de cambiar ciertas acciones como dormirla en una almohada antireflujo y mantenerla en vertical mínimo 30 minutos después de haber comido (una verdadera pesadilla en las tomas nocturnas), a los 15 días pudimos ver resultados, nuestra niña dejó de vomitar y fue increíble darnos cuenta que lo que siempre vimos como “normal” simplemente no lo era. 

A los siete meses hicimos pruebas dejando de darle el medicamento y lo había superado al 100% .  No imaginan mi alegría cada que la escucho eructar y no expulsa leche.  Quisiera aclarar que nunca dejamos la lactancia, no hace falta dejar el pecho para cambiar a una leche hidrolizada.

Hoy quise platicar mi experiencia con el reflujo de la princesa, porque por ahí puede haber unos padres primerizos pasando por lo que nosotros vivimos.  A mi me hubiera reconfortado saber que es un padecimiento que se supera sin grandes complicaciones en la mayoría de los casos y que el mundo no termina una vez le haces frente a ese diagnóstico. También me hubiera encantado que alguien me hubiera abierto los ojos en aquellos primeros meses, algunas cosas “extrañas” pueden ser normales con los bebés pero debemos tener cuidado de normalizar todo lo que pasa con nuestros hijos. 

 

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Libros para acompañar mi maternidad

Una frase clásica es: “Los hijos vienen sin un manual de instrucciones” y aunque en esencia esto es cierto, no tenemos porque hacerle frente a la paternidad sin armas, y de acuerdo al tipo de crianza por la que te inclinas seguro puedes cobijarte en el libro de algún experto. Hoy quiero hablarte de los libros que por el momento he leído (o estoy leyendo) y han sido para mi una guía lúcida para mi proceso de crianza.


  • Bésame mucho – Carlos Gónzalez: confieso que lo leí en mis tiempos de maestra y me enseño a tratar a los niños con amor y respeto, ahora como madre lo interiorizo aún más: si mi bebé llora es porque me necesita. Es toda una filosofía que me ayudó a visualizar a la crianza con apago como algo que va más allá de una lista de cosas, ya saben: colecho, lactancia, porteo y la lista continúa. Pero no es eso (aunque es fácil sentir afinidad cuando lo vemos todo desde el respeto a nuestro hijo), es más bien la forma respetuosa y llena de cariño con la que dirigimos la crianza de nuestro pequeños.
  • Paternidad libre de gritos – Hal Edward Runkel: El sistema Scream Free nos invita a moderar nuestras reacciones emocionales y mantener la calma, teniendo consciencia que a la única persona que podemos controlar es a nosotros mismos. Durante los primeros capítulos nos piden observar cómo cuando un estudiante reprueba una materia está más preocupado por como lidiar con sus padres que en buscar una solución, todo sería más fácil con padres menos reactivos, reprobado ya esta, la cuestión es ¿cómo solucionarlo? ¿qué piensa hacer? Busqué este libro porque como maestra recibí una capacitación en educación libre de gritos y realmente hubo un parte aguas en mi práctica al poner el foco rojo en mi, después descubrí que el movimiento scream free había iniciado en la paternidad y no pude evitar leerlo.
  • Ni Rabietas, Ni conflictos – Rosa Jova: Va muy de la mano a los libros anteriores, en este libro se analizan las principales causas de conflictos entre padres e hijos (principalmente las que vienen después de los tan esperados dos años) y propone alternativas para la resolución de estos problemas de una forma pacifica.
  • Dormir sin lagrimas – Rosa Jova: De este libro ya les había comentado antes, llego a mí cuando mi niña llego a la crisis del sueño con sus recién cumplidos 4 meses, en ese momento paso de dormir la noche completa a despertar un par de veces. Me ayudó a entender el sueño infantil como un proceso natural del desarrollo, es cuestión de como padres tener paciencia y acompañarlos de una forma oportuna, sin entrenamientos, ni lágrimas que atentan contra una evolución natural del sueño en los niños.
  • El niño ya come solo – Gill Rapley: esta autora fue la que acuñó el termino Baby Led Weaning (BLW), así que su libro es un básico para quienes pretenden seguir el método. Como les hablé en la entrada Mi niña ya come sola, para mí, leer este libro fue lo que terminó de convencerme en darle a ella el control de su alimentación.

Leer es una de mis actividades favoritas desde niña y ahora como madre he encontrado en la lectura una forma de sentirme acompañada. Antes leía mientras estaba amamantando, pero últimamente ella esta más activa y leer con la nena en brazos se complica, así que le dedico un rato en las noches.

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25 días para navidad

Estamos a días de iniciar diciembre y pensé sería divertido crear una lista de actividades navideñas para hacer en familia, en el siguiente enlace podrán acceder al archivo para imprimir y tener a la vista de todos:

navidad en familia

Las actividades que seleccioné para ese calendario están pensadas en niños a partir de 3 años, pero como saben, mi princesa con 6 meses recién cumplidos también celebrará su primera navidad, así que ideé otra lista de actividades pensando en la primera navidad del bebé:

La princesa y yo estaremos cumpliendo la lista de #laprimeranavidaddelbebé y compartiré nuestros resultados en Instagram (no olvides seguirme en Instagram, da clic aquí). Después quizá haga una recopilación para publicar en el blog. Busqué que las actividades fueran sensoriales o dejen algún recuerdo para las navidades subsecuentes. ¿También tienes un bebé a punto de celebrar su primera navidad? Únete a nosotras cumpliendo esta lista de actividades y usa el Hashtag #laprimeranavidaddelbebé

La Primera Navidad del Bebé

  1. Presentarle el árbol de navidad, las luces y toda la decoración.
  2. Hacer un colgante para el árbol con masa de sal y pintura
  3. Conseguir un pijama o atuendo navideño
  4. Jugar con botellas sensoriales navideñas
  5. Cantarle villancicos
  6.  Jugar con cascabeles
  7. Decorar un plato navideño imprimiendo sus pies con pintura
  8.  Sentir las texturas de diferentes objetos navideños
  9. Dejarlo experimentar con pintura y una hoja de papel dentro de una bolsa hermética y después de que seque pegar una figura navideña con papel negro
  10. Visitar algún lugar decorado de forma navideña
  11.   Sentir nieve (espuma para rasurar) con sus pies
  12.  Colocar en la parte superior de una caja de cartón luces de navidad y dejarla  experimentar con ellas
  13. Jugar con hielo
  14. Leerle el cuento de Rodolfo el Reno usando un títere de calcetín
  15.  Imprimir Flash cards de objetos navideños y presentarlas
  16.  Escuchar una melodía del cascanueces
  17.  Fotografía con Santa Claus
  18.  Esconder luces de navidad de colores bajo una sábana blanca y colocar al bebé sobre ésta
  19.  Jugar con árbol de navidad y figuras hechas de fieltro, pegando y despegando las figuras
  20.  Jugar con bolsita sensorial que incluya diamantina y figuras navideñas
  21.  Exploración libre con pintura en una hoja de papel que tenga un árbol de navidad marcado con cinta masking tape
  22.  Utilizando la huella de sus manos o pies hacer una manualidad navideña
  23.  Escribirle una carta al bebé sobre lo que significa para todos tenerlo durante navidad, cómo ha cambiado la vida de la familia desde que llegó y lo que deseamos para él o ella
  24. Tomar una fotografía familiar frente al árbol de navidad
  25. Disfrutar junto con nuestro bebé su primera navidad

———-ACTUALIZACIÓN——

Aquí pueden descargar el calendario adaptado para toddlers:

Calendario de navidad toddler

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Mamá también se enferma

El cambio de temporada viene acompañado de una gran variedad de enfermedades, especialmente respiratorias, y aún cuando quisiéramos, las mamás no estamos exentas de contagiarnos.

Hace unos días comencé a sentir una molestia en mi garganta y después de trabajar en una incubadora de virus (alias “el preescolar”) sabía perfectamente como se sentían los primeros síntomas de faringitis, así que inmediatamente corrí al doctor quien me confirmo el diagnostico: estaba apenas iniciando con una infección en la garganta.

Al ser mi primer enfermedad como mamá, las dudas se hicieron presentes: ¿Podré tener el reposo indicado? ¿Cómo continuar con la lactancia y no afectar a mi bebé? ¿Y si ya la enfermé? Entre ese mar de dudas la información como siempre fue mi aliada y te quiero compartir lo que estuve leyendo sobre cómo continuar con la lactancia y recuperarse de una enfermedad.

Lo primero es saber que tu bebé ya estuvo expuesto al virus, es decir, antes de que presentaras los síntomas que te hicieron dar cuenta de la enfermedad, viviste un periodo de incubación, así que no descartemos la posibilidad de que también enferme. Si es un niño que puede comunicarse puede que exprese verbalmente sus molestias, pero si, como en mi caso, se trata de un bebé pequeño, serás tú quien deba estar atenta a su cambios de conducta o posibles reacciones (llanto incontrolable, fiebre, etc.).

La mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia, en la página http://www.e-lactancia.org puedes revisar si el medicamento que te recetan es seguro o no. Yo antes de salir del consultorio le dije al doctor que revisaría la compatibilidad de todo lo recetado, aclarando que no es por dudar de él sino para estar segura. Finalmente confirmé que todos los medicamentos eran totalmente compatibles con la lactancia. Si no fuera el caso y alguna medicina fuera incompatible, como seguía en el consultorio el doctor podría cambiar la receta.

El único cambio que hice fue que durante los primeros días alimentaba a mi bebé utilizando un tapaboca, para evitar seguir exponiéndola al virus.  Cuando mamá se enferma su cuerpo trabaja para salir de la enfermedad  y al amamantar estamos pasando estos anticuerpos al bebé (¡punto para la lactancia!).

Sobreviví a mi primera enfermedad como mamá. El descanso ayuda a recuperarnos pronto y ya sé, como mamá el descanso parece algo utópico, pero aunque no podemos pasar el día en cama, establezcamos prioridades: que la casa espere; en estos días somos sólo mi bebé y yo.

Esperamos que la primera enfermedad de la princesa tarde todavía en suceder.

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Organizando mi casa

Siempre he sido un desastre para organizarme, les juro que he hecho de todo: conocí un poco de gurú de organización Fly Lady y comencé a aplicar algunas cosas en mi vida, como intentar siempre dormirme sin platos sucios, pero no fue suficiente.

Después compre una agenda de organización para las tareas del hogar, en mi casa organizada y me funciono hasta cierto momento. Como tenía el agenda impresa y no siempre tenía tiempo de revisar qué tareas del hogar tocaban cada día, así que inevitablemente comencé por dejar tareas rezagadas.

Terminé leyendo “La magia del orden” de otra gurú: Marie Kondo y quedé fascinada con el minimalismo, así que comencé por hacer limpieza de mi closet y doblar cada cosa como  ella lo señalaba en su libro. Aunque en esencia continúo guardando así mi  ropa, mi closet no esta tan ordenado como en un principio.

Ahora con una bebé menor a seis meses el caos regreso a mi vida, así que me vi obligada a idear mi propio sistema de organización para las tareas de hogar pero con un toque Geek:

1. Escribí en una lista todas las tareas del hogar que debo hacer: desde limpiar el baño hasta limpiar el horno. Tengo ciertas actividades que yo considero el mínimo para que la casa funcione (lavar platos y dejar la tarja limpia por ejemplo) y las divido en las rutinas de mañana y noche.

2. Le asigné una frecuencia a cada tarea del hogar.

3.  Utilizando el Google Calendar, distribuí mis actividades:

El calendario de Google se puede editar desde el celular o desde una computadora y lo mejor de todo es que existe la opción de que mande notificaciones cuando tenemos una tarea asignada para ese día, así no lo olvido.  Puedes tener más de un calendario y esto permite que puedas visualizarlos por separado.

Sin duda, aún me queda camino por recorrer en el arte de la limpieza y la organización pero vamos avanzando.  ¿Qué te parece? ¿Conoces alguna otra aplicación que nos pueda ayudar con las tareas del hogar?