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Nuestra historia con el reflujo

El reflujo gastroesofágico es un padecimiento común en los bebés, esto es cuando los bebés regurgitan la leche que han tomado. Todos los pequeñines sacan un poco de leche de vez en cuando y es totalmente normal, aunque algunos lo hacen en mayor medida que otros.

 


Esto lo tenía claro cuando la princesa nació, y verlo con tanta naturalidad hizo que tardáramos un poco en tener un diagnóstico.  Desde que nació sacaba un poco de leche después de cada toma y yo pensaba << Es normal, a todos los bebés les pasa>>, en un principio se lo atribuimos a nuestra inexperiencia para sacar gases, pero aun cuando mejoramos en nuestra técnica estas expulsiones de leche seguían sucediendo. 

A mediados del primer mes tuvo un vómito más explosivo y en esta ocasión incluso salió por su nariz. Ésta fue la primera vez que prendimos nuestras alarmas, pero decidimos tranquilizarnos y mantenerla en observación constante (no les miento, hice una bitácora en la que anotaba la hora de las tomas, lo que yo comía y si ella presentaba vómitos). Aun cuando seguía sacando leche después de cada toma, no volvió a tener un vómito tan exagerado hasta un día antes de su consulta del primer mes.

Era un sábado y yo estaba sola con la bebé (de las primeras veces que nos quedábamos solas) y mientras las cambiaba tuvo otra vez un vómito explosivo pero esta vez note un color amarillo. Lo consultamos con su doctora y ella lo vio como un episodio aislado, es decir, la niña seguía creciendo y no presentaba llantos incontrolables, descartando así un problema grave. Aun así nos pidió mantenerla en constante observación.

Todo continuó con normalidad (o lo que yo pensaba debía ser lo “normal”)  hasta que una noche, mientras la acostaba, tuvo otro vómito explosivo y en apenas un par de minutos otro más pero de forma violenta. Preocupados, llamamos a la pediatra, eran las 12:00 am y nos dijo que aún cuando casi cumplía los dos meses (literalmente le faltaban dos días) sospechaba del píloro y pidió que de manera urgente le hiciéramos una serie gastroduodenal. Entonces nos dio la opción de internarla o esperar esa noche en casa, decidimos esperar en casa con el entendido que si volvía a vomitar correríamos a urgencias sin consultarle nada. Durante la llamada no me explicó mucho sobre lo que sus sospechas significaban y tuve que recurrir a San Google (NO LO HAGAN NUNCA), quedé aterrada con la idea de que podría terminar en una sala de operación.

Llamamos al hospital en ese instante y nos hicieron una cita para el día siguiente a las 9 am, el detalle es que nos pedían la bebé tuviera un ayuno de seis horas. Ella ya se había dormido y en ese entonces dormía de corrido de 10pm y despertaba a las 6 am, así que para que no pasara tanto tiempo sin comer la desperté a las 3 am. Comió por apenas un par de segundo y volvió a quedarse dormida y aunque le insistía no logré que siguiera comiendo. Despertó a su hora habitual, esperando prenderse al pecho como siempre lo hacia y ahí comenzó el martirio, ella queriendo comer y yo sintiéndome horrible por no poder atender a su necesidad.

Después la larga espera llegamos al hospital y realizaron la serie, es una radiografía en la que se examina el esófago, estómago, etc. utilizando un líquido de contraste. Pasaron apenas segundos cuando la bebé ya estaba devolviendo todo el líquido. 

El estudio nos ayudó a descartar problemas con el píloro y esa misma mañana se le diagnosticó un reflujo grado tres. Considerando que existen cuatro niveles de reflujo, se trataba de uno alto.  Se le controló con medicación y, además de cambiar ciertas acciones como dormirla en una almohada antireflujo y mantenerla en vertical mínimo 30 minutos después de haber comido (una verdadera pesadilla en las tomas nocturnas), a los 15 días pudimos ver resultados, nuestra niña dejó de vomitar y fue increíble darnos cuenta que lo que siempre vimos como “normal” simplemente no lo era. 

A los siete meses hicimos pruebas dejando de darle el medicamento y lo había superado al 100% .  No imaginan mi alegría cada que la escucho eructar y no expulsa leche.  Quisiera aclarar que nunca dejamos la lactancia, no hace falta dejar el pecho para cambiar a una leche hidrolizada.

Hoy quise platicar mi experiencia con el reflujo de la princesa, porque por ahí puede haber unos padres primerizos pasando por lo que nosotros vivimos.  A mi me hubiera reconfortado saber que es un padecimiento que se supera sin grandes complicaciones en la mayoría de los casos y que el mundo no termina una vez le haces frente a ese diagnóstico. También me hubiera encantado que alguien me hubiera abierto los ojos en aquellos primeros meses, algunas cosas “extrañas” pueden ser normales con los bebés pero debemos tener cuidado de normalizar todo lo que pasa con nuestros hijos. 

 

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Libros para acompañar mi maternidad

Una frase clásica es: “Los hijos vienen sin un manual de instrucciones” y aunque en esencia esto es cierto, no tenemos porque hacerle frente a la paternidad sin armas, y de acuerdo al tipo de crianza por la que te inclinas seguro puedes cobijarte en el libro de algún experto. Hoy quiero hablarte de los libros que por el momento he leído (o estoy leyendo) y han sido para mi una guía lúcida para mi proceso de crianza.


  • Bésame mucho – Carlos Gónzalez: confieso que lo leí en mis tiempos de maestra y me enseño a tratar a los niños con amor y respeto, ahora como madre lo interiorizo aún más: si mi bebé llora es porque me necesita. Es toda una filosofía que me ayudó a visualizar a la crianza con apago como algo que va más allá de una lista de cosas, ya saben: colecho, lactancia, porteo y la lista continúa. Pero no es eso (aunque es fácil sentir afinidad cuando lo vemos todo desde el respeto a nuestro hijo), es más bien la forma respetuosa y llena de cariño con la que dirigimos la crianza de nuestro pequeños.
  • Paternidad libre de gritos – Hal Edward Runkel: El sistema Scream Free nos invita a moderar nuestras reacciones emocionales y mantener la calma, teniendo consciencia que a la única persona que podemos controlar es a nosotros mismos. Durante los primeros capítulos nos piden observar cómo cuando un estudiante reprueba una materia está más preocupado por como lidiar con sus padres que en buscar una solución, todo sería más fácil con padres menos reactivos, reprobado ya esta, la cuestión es ¿cómo solucionarlo? ¿qué piensa hacer? Busqué este libro porque como maestra recibí una capacitación en educación libre de gritos y realmente hubo un parte aguas en mi práctica al poner el foco rojo en mi, después descubrí que el movimiento scream free había iniciado en la paternidad y no pude evitar leerlo.
  • Ni Rabietas, Ni conflictos – Rosa Jova: Va muy de la mano a los libros anteriores, en este libro se analizan las principales causas de conflictos entre padres e hijos (principalmente las que vienen después de los tan esperados dos años) y propone alternativas para la resolución de estos problemas de una forma pacifica.
  • Dormir sin lagrimas – Rosa Jova: De este libro ya les había comentado antes, llego a mí cuando mi niña llego a la crisis del sueño con sus recién cumplidos 4 meses, en ese momento paso de dormir la noche completa a despertar un par de veces. Me ayudó a entender el sueño infantil como un proceso natural del desarrollo, es cuestión de como padres tener paciencia y acompañarlos de una forma oportuna, sin entrenamientos, ni lágrimas que atentan contra una evolución natural del sueño en los niños.
  • El niño ya come solo – Gill Rapley: esta autora fue la que acuñó el termino Baby Led Weaning (BLW), así que su libro es un básico para quienes pretenden seguir el método. Como les hablé en la entrada Mi niña ya come sola, para mí, leer este libro fue lo que terminó de convencerme en darle a ella el control de su alimentación.

Leer es una de mis actividades favoritas desde niña y ahora como madre he encontrado en la lectura una forma de sentirme acompañada. Antes leía mientras estaba amamantando, pero últimamente ella esta más activa y leer con la nena en brazos se complica, así que le dedico un rato en las noches.

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En qué debo fijarme al elegir una escuela para mi hijo

En México el mes de febrero es el mes de las pre-inscripciones y para muchos papás es momento de tomar una decisión con respecto a la escuela a la que asistirán sus hijos. A nosotros aún nos faltan dos años para tener eso en mente, pero como ex-maestra este es un tema que me resulta importante. Hace un par de meses fuimos a una clase muestra de estimulación temprana y desde el momento que entre al lugar pude percibir algunos detalles que probablemente no todos los papás tomarían con importancia y de ahí nació la idea de esta publicación, me gustaría enlistar algunos consejos de que cosas debemos tomar en cuenta al momento de elegir una escuela:

  • El método: actualmente tenemos una variedad de escuelas que van desde las tradicionales hasta otras que comulgan más con la pedagogía activa (donde el niño tiene un papel protágonico en la formación de su propio conocimiento). Un ejemplo de estas son las comunidades Montessori. También hay otras más alternativas como las escuelas Waldorf. La escuela perfecta dependerá de las necesidades especificas de tu hijo. Algo importante es que si optas por una metodología en especifico, debes tener cuidado que realmente sus profesores hayan sido formados en esa línea, es decir, una escuela Montessori necesita guías certificadas y no cualquier profesor.
  • Seguridad: cuando visiten la escuela que tienen contemplada, observa todo con recelo: ¿Cuántas salidas de emergencias existen? ¿Los apagadores están al alcance de los niños? ¿Existen suficientes extintores? ¿Las escaleras tienen protección? Todo puede ser un peligro, por ejemplo, un salón de clases excesivamente decorado podrías resultar más inflamable
  • Cantidad de alumnos por maestra: no es lo mismo trabajar con 20 niños de 10 años que 20 niños de 2 años. Si te gustaría que acompañen a tu hijo al baño o lo asistan en otras actividades, no esta de más preguntar ¿con quién se quedaría el resto del grupo? Es decir, no te gustaría saber que tu hijo sufrió un accidente y la profesora no estaba ahí porque debía limpiar a Fulanito en el baño.
  • La formación profesional de los docentes y asistentes: Los maestros deben tener una licenciatura en educación, pedagogía, educación física, etc. Es probable que exista en el aula el papel de la asistente, ella es la encargada de acompañar a los niños al baño, ayudarles a abrochar su bata, entre otras cosas. Lo ideal es que la asistente tenga formación en puericultura. No es correcto que quien se encarga de “echarle un ojo a los niños” sea por dar un ejemplo la señora de limpieza, el cuidado de los niños no es cualquier cosa y no debe tomarse a la ligera.
  • Rotación de personal: Una escuela que cambie fácilmente de plantilla docente nos habla de dos cosas: que el personal no es feliz con las condiciones laborales (y de alguna manera podría verse reflejada en su desempeño), y al tener miembros nuevos en cada momento, las labores de capacitación no terminan y les costará más trabajo cumplir el perfil de egreso prometido.
  • Continuidad del programa: si la escuela es únicamente preescolar pregunta ¿cuáles primarias son compatibles con su programa? o ¿ a dónde van normalmente sus egresados?
  • Opinión de otros padres: actualmente es fácil enterarte de lo que otros padres opinan con respecto a la escuela, existen páginas de maternidad de cada ciudad y seguramente si preguntas recibirás una lluvia de opiniones, antes de hacer un juicio sesgado en una sola opinión compara varias, recuerda que cada quien hablará basándose en su experiencia personal.

Si este será el primer año de tu niño en la escuela te invito a leer mis consejos para la escolarización y esta lista de cinco cosas que debe saber tu hijo antes de ir a la escuela. Disfruten cada momento de esta nueva etapa.

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Mi niña ya come sola- su primer bimestre con BLW

La princesa inicio la alimentación complementaria a principios de diciembre. Desde antes que naciera ya habíamos decidido practicar baby led weaning (Blw o alimentación guiada por el bebé) así que me tomé los primeros seis meses en compartir información con la familia y convencer al papá geek de que este era el método para ella.

Primero leímos el libro “El niño ya come solo” de Rapley y nos termino por convencer de hacer BLW; en este método se le ofrece al bebé alimentos en trozos y no las tradicionales papillas, se busca que el niño lleve control de su alimentación a la par que se le introduce a la alimentación de la familia.

El mes previo a iniciar, yo tenía muchas dudas, principalmente porque había llegado un momento de estancamiento en su curva de crecimiento llegando a ubicarse en los primeros percentiles. Con la cabeza llena de duda conocí por Instagram a la Dra. Mafer  experta en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica y sentí que todas las piezas del rompecabezas hacían clic cuando la escuche hablar del método bliss y el plato con los cinco grupos de alimentos. En este método prestamos mayor cuidado en los alimentos que se ofrecen al niño y se le deja experimentar con su alimentación pero también aseguramos su nutrición apoyando con la cuchara.

Mi intención era que la princesa tuviera un plato con los cinco grupos (Frutas, cereal, grasas buenas, proteínas y verduras) cada tiempo de comida, así que inicié introduciendo un alimento nuevo cada tres días, hasta que por fin después de un par de semanas tuvimos nuestro primer plato con los cinco grupos. Al principio se veían platos muy iguales pero poco a poco se van introduciendo alimentos e incrementado la variedad. Este fue su menú en las primeras semanas:

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Este fue el orden de introducción de alimentos hasta el día de hoy, siguiendo la regla de un alimento nuevo cada tres días (aunque en un par de nuevos alimentos lo hice cada dos días al ser poco alergénicos.

Así se veían algunos de los platos de la princesa en este bimestre (después de que alcanzamos el plato con los cinco grupos):

brócoli, aguacate, plátano, res , papa
Tortita de pollo y zanahoria, pasta con aceite de oliva, papaya.
pasta, tomate, aceite de oliva, lenteja y kiwi
pasta de garbanzo, tortita de arroz inflado y mantequilla de almendra, kiwi y tomate.

Una de las principales advertencias al iniciar la alimentación complementaria es que es normal que el niño juegue con los alimentos, en lugar de comerlos, pero en nuestro caso, la princesa empezó a comerlos de inmediato. En estos dos meses, ha tenido algunos días sin apetito, y nuestra postura ha sido tomarlo con tranquilidad y no obligarla a comer si ella no lo desea. Esto respetando que ella puede tomar control de su alimentación.

Hemos tenido control sobre la presentación de los alimentos, lo que ha evitado que haya complicaciones al momento de comerlos. En un par de ocasiones ha metido más a su boca de lo que puede gestionar, provocándose arcadas, pero ella ha podido controlar el momento sin intervención de nuestra parte (siempre hemos estado muy al pendiente de ella y su entorno, listos para actuar si es necesario pero dejando que ella aprenda a hacerlo sola).

Mi intención al mostrar estos calendarios, como siempre, es sólo compartir mi experiencia con la princesa, entendiendo que no es la única estrategia y que cada mamá, papá y bebé son diferentes y existen diferentes caminos para cada meta.

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Árbol de navidad de fieltro

Antes de que acabe la temporada navideña quería mostrarles los resultados del árbol de fieltro que hice para la princesa. Durante los días previos a navidad estuve realizando el Tag #laprimeranavidaddelbebé la princesa y yo estuvimos haciendo diferentes actividades, un día nos tocó hacer un árbol de navidad de fieltro para jugar a pegar y despegar figuras navideñas. 

Me inspire en la versión de Cherie Bobbins ella colocó botones para que el bebé cuelgue los adornos, como ex-maestra me pareció que se le puede sacar mayor provecho a las bondades del fieltro utilizándolo como franelográfo, es decir, al poner en la parte de atrás de las figuras un pedazo de velcro rugoso y de esta manera se puede pegar en cualquier parte del árbol de fieltro porque el fieltro actúa como si fuera el otro lado del velcro. 

Lo único que hacemos es cortar dos medios círculos de fieltro y coserlos y pegarlos uno sobre el otro. Con la maquina de coser agregue algunas costuras en zigzag para simular las ramas y guirnaldas del árbol (use por fin una de esas puntadas decorativas que tiene la maquina de coser). 

Las figuras que utilice ya las tenía en casa y únicamente les puse el velcro, también puse velcro en una de las orillas del medio círculo para que se pueda cerrar en forma de cono y  de esta forma poder pararlo. 

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Palabras de la Navidad

Como parte de las actividades de la #primeranavidaddelbebé, elaboré unas tarjetas con vocabulario navideño para la princesa. 

Ella apenas tiene seis meses, por eso sólo hice ocho tarjetas en blanco y negro que después iluminé y laminé (en México decimos enmicar) para conservarlas por más tiempo.  Además, cuide al recortar dejar las puntas bien redondeadas para que no tener accidentes. 

Si quieres hacer también estas flashcards para tu bebé o tus alumnos te dejo el archivo a continuación: 

Pensé que a la princesa no le interesarían mucho porque es aún pequeña para juegos de vocabularios, pero para mi sorpresa realmente se emocionó cuando le presentaba cada tarjeta. 

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25 días para navidad

Estamos a días de iniciar diciembre y pensé sería divertido crear una lista de actividades navideñas para hacer en familia, en el siguiente enlace podrán acceder al archivo para imprimir y tener a la vista de todos:

navidad en familia

Las actividades que seleccioné para ese calendario están pensadas en niños a partir de 3 años, pero como saben, mi princesa con 6 meses recién cumplidos también celebrará su primera navidad, así que ideé otra lista de actividades pensando en la primera navidad del bebé:

 

La princesa y yo estaremos cumpliendo la lista de #laprimeranavidaddelbebé y compartiré nuestros resultados en Instagram (no olvides seguirme en Instagram, da clic aquí). Después quizá haga una recopilación para publicar en el blog. Busqué que las actividades fueran sensoriales o dejen algún recuerdo para las navidades subsecuentes. ¿También tienes un bebé a punto de celebrar su primera navidad? Únete a nosotras cumpliendo esta lista de actividades y usa el Hashtag #laprimeranavidaddelbebé

 

La Primera Navidad del Bebé

 

  1. Presentarle el árbol de navidad, las luces y toda la decoración.
  2. Hacer un colgante para el árbol con masa de sal y pintura
  3. Conseguir un pijama o atuendo navideño
  4. Jugar con botellas sensoriales navideñas
  5. Cantarle villancicos
  6.  Jugar con cascabeles
  7. Decorar un plato navideño imprimiendo sus pies con pintura
  8.  Sentir las texturas de diferentes objetos navideños
  9. Dejarlo experimentar con pintura y una hoja de papel dentro de una bolsa hermética y después de que seque pegar una figura navideña con papel negro
  10. Visitar algún lugar decorado de forma navideña
  11.   Sentir nieve (espuma para rasurar) con sus pies
  12.  Colocar en la parte superior de una caja de cartón luces de navidad y dejarla  experimentar con ellas
  13. Jugar con hielo
  14. Leerle el cuento de Rodolfo el Reno usando un títere de calcetín
  15.  Imprimir Flash cards de objetos navideños y presentarlas
  16.  Escuchar una melodía del cascanueces
  17.  Fotografía con Santa Claus
  18.  Esconder luces de navidad de colores bajo una sábana blanca y colocar al bebé sobre ésta
  19.  Jugar con árbol de navidad y figuras hechas de fieltro, pegando y despegando las figuras
  20.  Jugar con bolsita sensorial que incluya diamantina y figuras navideñas
  21.  Exploración libre con pintura en una hoja de papel que tenga un árbol de navidad marcado con cinta masking tape
  22.  Utilizando la huella de sus manos o pies hacer una manualidad navideña
  23.  Escribirle una carta al bebé sobre lo que significa para todos tenerlo durante navidad, cómo ha cambiado la vida de la familia desde que llegó y lo que deseamos para él o ella
  24. Tomar una fotografía familiar frente al árbol de navidad
  25. Disfrutar junto con nuestro bebé su primera navidad

 

Ser mamá

Mamá también se enferma

El cambio de temporada viene acompañado de una gran variedad de enfermedades, especialmente respiratorias, y aún cuando quisiéramos, las mamás no estamos exentas de contagiarnos.

Hace unos días comencé a sentir una molestia en mi garganta y después de trabajar en una incubadora de virus (alias “el preescolar”) sabía perfectamente como se sentían los primeros síntomas de faringitis, así que inmediatamente corrí al doctor quien me confirmo el diagnostico: estaba apenas iniciando con una infección en la garganta.

Al ser mi primer enfermedad como mamá, las dudas se hicieron presentes: ¿Podré tener el reposo indicado? ¿Cómo continuar con la lactancia y no afectar a mi bebé? ¿Y si ya la enfermé? Entre ese mar de dudas la información como siempre fue mi aliada y te quiero compartir lo que estuve leyendo sobre cómo continuar con la lactancia y recuperarse de una enfermedad.

Lo primero es saber que tu bebé ya estuvo expuesto al virus, es decir, antes de que presentaras los síntomas que te hicieron dar cuenta de la enfermedad, viviste un periodo de incubación, así que no descartemos la posibilidad de que también enferme. Si es un niño que puede comunicarse puede que exprese verbalmente sus molestias, pero si, como en mi caso, se trata de un bebé pequeño, serás tú quien deba estar atenta a su cambios de conducta o posibles reacciones (llanto incontrolable, fiebre, etc.).

La mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia, en la página http://www.e-lactancia.org puedes revisar si el medicamento que te recetan es seguro o no. Yo antes de salir del consultorio le dije al doctor que revisaría la compatibilidad de todo lo recetado, aclarando que no es por dudar de él sino para estar segura. Finalmente confirmé que todos los medicamentos eran totalmente compatibles con la lactancia. Si no fuera el caso y alguna medicina fuera incompatible, como seguía en el consultorio el doctor podría cambiar la receta.

El único cambio que hice fue que durante los primeros días alimentaba a mi bebé utilizando un tapaboca, para evitar seguir exponiéndola al virus.  Cuando mamá se enferma su cuerpo trabaja para salir de la enfermedad  y al amamantar estamos pasando estos anticuerpos al bebé (¡punto para la lactancia!).

Sobreviví a mi primera enfermedad como mamá. El descanso ayuda a recuperarnos pronto y ya sé, como mamá el descanso parece algo utópico, pero aunque no podemos pasar el día en cama, establezcamos prioridades: que la casa espere; en estos días somos sólo mi bebé y yo.

Esperamos que la primera enfermedad de la princesa tarde todavía en suceder.

Ser mamá

Organizando mi casa

Siempre he sido un desastre para organizarme, les juro que he hecho de todo: conocí un poco de gurú de organización Fly Lady y comencé a aplicar algunas cosas en mi vida, como intentar siempre dormirme sin platos sucios, pero no fue suficiente.

Después compre una agenda de organización para las tareas del hogar, en mi casa organizada y me funciono hasta cierto momento. Como tenía el agenda impresa y no siempre tenía tiempo de revisar qué tareas del hogar tocaban cada día, así que inevitablemente comencé por dejar tareas rezagadas.

Terminé leyendo “La magia del orden” de otra gurú: Marie Kondo y quedé fascinada con el minimalismo, así que comencé por hacer limpieza de mi closet y doblar cada cosa como  ella lo señalaba en su libro. Aunque en esencia continúo guardando así mi  ropa, mi closet no esta tan ordenado como en un principio.

Ahora con una bebé menor a seis meses el caos regreso a mi vida, así que me vi obligada a idear mi propio sistema de organización para las tareas de hogar pero con un toque Geek:

1. Escribí en una lista todas las tareas del hogar que debo hacer: desde limpiar el baño hasta limpiar el horno. Tengo ciertas actividades que yo considero el mínimo para que la casa funcione (lavar platos y dejar la tarja limpia por ejemplo) y las divido en las rutinas de mañana y noche.

2. Le asigné una frecuencia a cada tarea del hogar.

3.  Utilizando el Google Calendar, distribuí mis actividades:

El calendario de Google se puede editar desde el celular o desde una computadora y lo mejor de todo es que existe la opción de que mande notificaciones cuando tenemos una tarea asignada para ese día, así no lo olvido.  Puedes tener más de un calendario y esto permite que puedas visualizarlos por separado.

Sin duda, aún me queda camino por recorrer en el arte de la limpieza y la organización pero vamos avanzando.  ¿Qué te parece? ¿Conoces alguna otra aplicación que nos pueda ayudar con las tareas del hogar?

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Mi pañalera perfecta

Hace un par de meses grabé un vídeo en mi canal de YouTube de lo que llevo en mi pañalera con mi bebé recién nacida, estos primeros meses de maternidad me han servido para crear mi propio sistema de organización para lograr MI pañalera perfecta: La clave esta en pensar en las principales necesidades, tanto tuyas como de tu bebé y con base en eso, ir incluyendo los artículos que necesitan para satisfacerlas. A continuación te presento la manera en la que yo acomodo mi pañalera, basada en nuestras necesidades:

Dónde organizar todo

  1. Mi pañalera es tipo mochila, es muy espaciosa y además me permite llevar mis manos libres.

Lo que llevaría en mi bolsa

2.  Evidentemente ya no cargo con una bolsa de mano, así que en mi pañalera incluyo mi billetera con todas mis identificaciones, dinero y tarjetas. También en esta categoría van mis llaves y celular aunque no aparecen en la foto.

Para el cambio de pañal

3. Toallitas húmedas: A mi me ha funcionado bien esta bolsa con cierre hermético para mantener las toallitas humedas y además ahorrar espacio porque no tengo que cargar el paquete completo.

4. Pañales:  Como saben, utilizamos pañales de tela y sinceramente no implican mucho más trabajo incluso al salir. Normalmente cargo de 4 a 6 pañales, dependiendo del tiempo que duraremos fuera de casa.

5. Wetbag: Es la bolsa en la que regreso los pañales sucios a casa, es impermeable y además no permite que los olores se propaguen fuera de la bolsa.  Con pañales desechables también existen bolsitas de plástico para que al tirarlos mantengan los olores lejos de las demás personas que visiten el baño.

6. Cambiador:  El mío es un plástico simple y fácil de limpiar para mantener a mi bebé lejos de los cambiadores públicos.  Lo ideal es que sea lo más portátil posible.

7.  Gel desinfectante: perfecto para cuando no hay lugar para lavar mis manos.

Cambio de ropa

8. Suéter:  este lo pongo más a la mano que el resto de sus cambios porque puede necesitarse en cualquier momento.

9. Bolsa con cambios: es una bolsa con doble cierre y de un lado pongo un cambio completo para ella (incluyendo calcetines y gorrito) y del otro lado una playera limpia para mi, por si cualquier cosa pasara.

Cargar al bebé

10. Fular: portear a la bebé nos ha parecido lo más cómodo y entre las ventajas del fular es que los podemos guardar incluso en la pañalera. El fular elástico tiene caducidad (una vez que ella pese 9 kilos) y nosotros nos estamos acercando, hemos comenzado a explorar opciones de cargadores ergonómicos y espero pronto compartirles cuál fue nuestra decisión final.

Alimentación

11. Mandil de lactancia: Dependiendo del lugar, utilizo mi mandil de lactancia o no. En ocasiones también llevo uno o dos biberones con mi leche extraída (dependiendo de si la bebé se quedará con alguien más) y en unos meses será necesario guardar también algún snack.

Entretenimiento 

12. Juguetes: Han empezado a interesarle los juguetes y mordederas a la princesa, así que ahora no podemos olvidar traer con nosotros algo para entretenerla.

Higiene y Salud 

13. Botiquín: En su botiquín cargamos con medicinas básicas para ella, un termómetro, toallitas de alcohol, una perilla y agua salina para descongestinar su nariz, cortauñas, una muestra de crema contra rozaduras, crema corporal y para mi: lanolina, protectores de lactancia y pasta de dientes (estoy pensando en incluir un cepillo portátil y un desodorante de viaje).

 

Si tu también quieres armar tu pañalera, piensa estás áreas y lo que incluirías para tener las necesidades de tu bebé y tuyas cubiertas, es decir, en alimentación a mi me viene bien tener a la mano mi mandil de lactancia pero para otras familias sería mejor incluir un termo con agua y alguna fruta picada, por otro lado con mi bebé recién nacida no hacia falta llevar juguetes porque no les ponía atención. Algunas personas guardan siempre una manta o cobija, a mi me resulta más fácil tener eso en el carro, como ves la pañalera perfecta dependerá de cada familia y sus necesidades.